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La NASA encuentra en Marte un mineral que forma rubíes y zafiros

Vista orbital del cráter Jezero, en Marte

Vista orbital del cráter Jezero, el sitio de exploración del rover Perseverance. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS/JHU-APL

El rover Perseverance de la NASA encontró algo que nadie esperaba mientras analizaba unas rocas claras cerca del borde del cráter Jezero, en Marte: dentro de tres fragmentos detectó corindón, el mineral de óxido de aluminio que en la Tierra da origen a piedras preciosas como los rubíes y los zafiros. Es la primera vez que se identifica este mineral directamente en un entorno geológico de la superficie marciana.

Cómo se hizo el hallazgo

El descubrimiento se logró con SuperCam, el instrumento del rover que dispara pulsos de láser sobre las rocas y analiza la luz que emiten después sus minerales. Las señales de corindón aparecieron en tres rocas distintas, examinadas en momentos diferentes, y todas mostraron rastros compatibles con diminutos granos de corindón que contienen cromo — el mismo elemento que, en pequeñas cantidades, produce el color rojizo característico de los rubíes naturales en la Tierra.

Eso no significa que Perseverance haya encontrado gemas brillantes sobre la superficie marciana: los granos detectados son microscópicos y están mezclados dentro de rocas compuestas, sobre todo, por plagioclasa, un mineral que normalmente compite por el aluminio necesario para formar corindón. Que ambos aparezcan juntos es, precisamente, lo que más intriga a los científicos.

Una combinación geológica poco común

El corindón suele formarse cuando hay mucho aluminio y poco silicio disponibles, junto con temperaturas elevadas o procesos capaces de transformar profundamente una roca. Encontrarlo junto a tanta plagioclasa plantea una pregunta difícil de responder: ¿qué proceso ocurrió en esa zona de Marte para producir una combinación tan inusual?

Para confirmar la identificación, el equipo comparó las señales marcianas con muestras terrestres de rubí, zafiro y otros minerales, encontrando coincidencias claras en las longitudes de onda observadas. En una de las rocas también midieron cuánto duraba el brillo después del pulso láser, y el resultado coincidió con el comportamiento ya conocido del corindón terrestre.

¿Impacto, magma o agua caliente?

El equipo maneja varias hipótesis sobre su origen: procesos relacionados con magma, circulación de fluidos calientes o cambios químicos ocurridos dentro de rocas marcianas muy antiguas. Una posibilidad les parece especialmente plausible: el enorme impacto que formó el cráter Jezero pudo generar la presión y la temperatura necesarias para producir este mineral, de forma similar a como ciertos procesos metamórficos terrestres transforman rocas tras un impacto de meteorito.

A favor de esta idea está que los fragmentos con corindón aparecieron cerca de rocas asociadas a impactos, y existen evidencias de que agua caliente circuló antiguamente por esa región. Esa combinación de calor, presión y fluidos pudo haber eliminado parte del silicio y concentrado el aluminio, creando las condiciones necesarias para que apareciera el corindón.

Los científicos aún no pueden confirmar esta explicación con certeza: las rocas estudiadas estaban sueltas y pudieron haberse desplazado desde su punto de origen. Localizar la formación rocosa original —o, mejor aún, analizar una muestra directamente en un laboratorio terrestre— permitiría reconstruir con mucha más precisión su historia geológica.

Más que un tesoro marciano, el hallazgo sugiere que la historia geológica de Jezero pudo incluir procesos térmicos, químicos e hidrotermales bastante más complejos de lo que se pensaba.

Fuente

El estudio original, publicado en Geophysical Research Letters (Ollila et al., 2026), fue reportado en español por Robotitus, medio a partir del cual conocimos esta noticia.

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